Circulación internacional de los conocimientos: miradas cruzadas sobre la dinámica Norte-Sur.

Reseña

Edgar_Gongora

Didou, Sylvie y Pascal Renaud (coord.) (2015), Circulación internacional de los conocimientos: miradas cruzadas sobre la dinámica Norte-Sur. México, Institut de Recherche pour le Devéloppement, IESALC-UNESCO, CINVESTAV, Agence Universitaire de la Francophonie.[1]

 

 

Por: Edgar M. Góngora Jaramillo[2]

 

¿Qué debemos entender por internacionalización de la educación superior, de la investigación científica y del desarrollo tecnológico? ¿Cómo circulan internacionalmente los conocimientos? ¿Cuáles procesos de mediación existen para adaptar unos saberes producidos en un contexto a otro? ¿Quiénes y cómo actúan y se organizan los actores de la internacionalización científica y tecnológica? ¿Cómo responden las naciones y las instituciones a las presiones para construir una especie de ciencia global? ¿Son observables cambios en las relaciones espaciales de colaboración y de cooperación educativa y científica en nuestra época?

Preguntas como esas convocaron, en noviembre de 2012, a decenas de investigadores y estudiantes de posgrado, provenientes de once países, para discutir y presentar avances de investigación en un Coloquio Internacional sobre movilidad y circulación internacional de conocimientos, celebrado en la Ciudad de México.

El libro Circulación internacional de los conocimientos: miradas cruzadas sobre la dinámica Norte-Sur es resultado de ese encuentro académico. No se trata de la colección de ponencias presentadas en aquella ocasión, ni de una memoria de colaboraciones. La ponencia y el artículo científico son productos diferentes, tanto en su alcance como en su lógica interna. Los trabajos seleccionados en este libro fueron reelaborados por sus autores para cumplir con los requerimientos de un artículo científico y fueron evaluados por un amplio conjunto de expertos y dictaminadores internacionales.

El libro es de enorme utilidad para avanzar en las agendas de investigación sobre procesos de movilidad internacional de estudiantes, académicos y científicos, sobre soportes nacionales, trasnacionales e institucionales de promoción a la cooperación y la colaboración científica y académica y sobre la relevancia de las redes de trabajo internacionales. Documenta, asimismo, experiencias de circulación internacional de saberes y establece líneas de reflexión en torno a las dinámicas espaciales de cooperación entre la ciencia producida en los países del Norte y la generada (o adaptada) en los del Sur.

Precisamente, el principal aporte de este libro es la exploración sobre las muchas cosas que ocurren en las dinámicas científicas entre el Norte y el Sur. Si bien la ciencia, como hecho histórico, social, económico y político, reproduce en buena medida las dinámicas de hegemonía, asimetría, subordinación y marginalidad construidas entre las sociedades llamadas desarrolladas (las de un Norte más metafórico que real) y las menos desarrolladas (las de un Sur también metafórico, pero más real), ello no implica que los científicos y estudiantes localizados en cualquiera de las dos zonas estén totalmente constreñidos para la cooperación, la colaboración y el aprendizaje mutuo. Muchos artículos contenidos en este libro apuntan hacia una concepción de la internacionalización de la educación superior y la circulación de conocimientos que, asumiendo las características de una división internacional del trabajo científico asimétrica, abren novedosas rutas para re-pensar la ciencia desde otros enfoques.

Los colaboradores de esta obra pusieron en juego, de ese modo, diversas estrategias metodológicas, perspectivas teóricas y, en ocasiones, enfoques socio-históricos que facilitan al lector identificar las principales aristas de la internacionalización de la educación superior y la circulación de conocimientos, más allá de las fronteras nacionales.

Con base en amplias evidencias empíricas, revisaron las actuales condiciones internacionales para la producción de conocimientos, las circunstancias que hacen viable (o complicada) la movilidad internacional de estudiantes e investigadores, el peso de las tradiciones disciplinarias a escala internacional y el peso de las lógicas institucionales y de las políticas sectoriales nacionales para la promoción de la cooperación internacional de la ciencia.

En la mayor parte de los artículos, los autores dejan abiertas preguntas y establecen posibles rutas para continuar desarrollando investigaciones en los temas tratados. Es esa una virtud del libro, en tanto no presenta las problemáticas como temas cerrados sino que apunta a la renovación de perspectivas y a la profundización en el tratamiento de las evidencias empíricas.

No obstante sus muchas virtudes, una limitación del libro es que una parte considerable de los artículos se atienen a la búsqueda relativamente azarosa de informantes, lo que pone en cuestionamiento algunas secciones de los estudios en lo que refiere al método y, en consecuencia, a la validación empírica de las conclusiones. Se trata de un problema que, sin duda, debe ser atendido por las comunidades académicas pero que no hace mella en las muchas luces que aportan los estudios presentados en este libro.

La obra está organizada en cuatro capítulos y una introducción general, escrita por los coordinadores, Sylvie Didou y Pascal Renaud, además de una presentación del Director del Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y El Caribe, Pedro Henríquez Guajardo. En cada uno de los cuatro capítulos, fue incluida una introducción temática, las cuales proveen al lector de insumos pertinentes para la revisión de los distintos artículos.

El primer capítulo está dedicado al análisis de políticas de movilidad y a la formación de elites científicas. Los cuatro artículos que lo componen versan, destacadamente, sobre relaciones de movilidad entre México y Francia. Jean-François Cornu y Etienne Gérard hacen una exploración estadística respecto a la formación de la elite científica mexicana entre 1950 y 2010, indicando las elecciones históricas de los investigadores mexicanos que salieron de su país para cursar estudios de grado y posgrado. Jessica Badillo y Sylvie Didou estudian la colaboración científica entre Francia y México a partir de las experiencias de un conjunto de investigadores franceses que han realizado investigación en el segundo país, con distintas temporalidades. Por su parte, Catherine Agulhon documenta experiencias de circulación internacional de individuos y saberes entre Francia y México, en una perspectiva de análisis generacional y reflexiona sobre las continuidades y transformaciones en esta materia en una encuadre temporal preciso. Finalmente, Anne-Catherine Wagner y Domingo García aportan un estudio de caso sobre estudiantes mexicanos en administración y ciencia política en las Grandes Escuelas Francesas: destacan las posibles consecuencias de la elección de un país de destino para la movilidad que no es epicentro  en las disciplinas consideradas. Por ejemplo, Estados Unidos es más un polo internacional de atracción de management para los estudiantes internacionales que las escuelas francesas,

El segundo capítulo aborda la circulación internacional de saberes y la configuración de redes científicas internacionales. Incluye tres artículos avocados tanto a problematizar las condiciones de formación de redes científicas como a indicar algunas rutas típicas y atípicas en las relaciones científicas entre el Norte y el Sur. Valeria Hernández y María Córdoba hacen uso del concepto de diáspora circular para documentar el desarrollo de la biotecnología argentina, identificando a los pasadores científicos que han servido como traductores (en su sentido más amplio) de conocimientos producidos en contextos del Norte y transferidos a Argentina. Edgar Góngora estudia una situación relativamente poco explorada en la agenda de investigación sobre redes científicas: la presencia de investigadores extranjeros (varios de ellos nacidos en países del Norte) que trabajan en México (un país del Sur) en las áreas de sociología y de biotecnología, en una relación de movilización internacional distinta a las tradicionalmente estudiadas. Leandro Rodríguez, ofrece un muy interesante estudio dedicado a la internacionalización de las trayectorias profesionales de politólogos argentinos, en el que recurre a categorías analíticas novedosas para  comprender el uso del prestigio científico derivado de la movilidad y del establecimiento temprano de redes científicas para la consolidación de un campo disciplinario en un país del Sur.

El tercer capítulo está formado por cinco artículos que ilustran diversas genealogías de saberes y prácticas de circulación entre el Norte y el Sur, desde enfoques socio-históricos. Tal perspectiva socio-histórica es muy pertinente para ponderar que tan nuevo es “lo nuevo” en la circulación internacional de conocimientos y en las dinámicas de colaboración científica y transferencia de saberes. En mucho, contribuyen a situar los enfoques sobre el presente desde puntos de visión de largo alcance. En su artículo, Diana Cooper-Richet hace una revisión histórica, centrada en el siglo XIX, de los soportes para la circulación internacional de conocimientos entre Francia, Inglaterra y América Latina. Isabelle Mayaud presenta una minuciosa revisión de las misiones culturales francesas que promovieron en el siglo XIX el desarrollo de los saberes musicales en distintos países del Sur. Eugenia Roldán desmenuza un caso educativo sustentado en el método de enseñanza mutua como expresión de un saber transnacional, entre países europeos y latinoamericanos, en las primeras décadas del siglo XIX. Yumiko Ohyama documenta la introducción de la metalurgia occidental en Japón desde un planteamiento, observado también en distintos artículos del libro, que sostiene que el “abandono del concepto de transferencia de las técnicas de un centro hacia sus periferias suscitó la idea de circulación de las técnicas, a menudo vehiculadas por la presencia de intermediarios”. Finalmente, Germán Alburquerque ofrece un estudio, cuya base temporal es la segunda mitad del siglo XX, sobre los científicos sociales latinoamericanos y su presencia en la Revue Tiers Monde, de París.

El cuarto, y último, capítulo incluye seis artículos centrados en la colaboración científica y validación de conocimientos, en los que, como sostiene Rocío Amador en la introducción a ese apartado, “la argumentación analítica y crítica de los artículos revela la racionalidad política y económica  que prevalece en las relaciones de poder en el campo de la ciencia y la tecnología entre los países desarrollados y en desarrollo”. Eduardo Remedi y Rosalba Ramírez ofrecen en su trabajo un estudio ilustrativo sobre la circulación internacional de conocimientos a través de la formación académica, la producción y la comunicación científica de los integrantes de un Departamento de Investigación del CINVESTAV, en México. Rocío Amador y Pascal Renaud analizan los laboratorios reales y los equipos virtuales de investigación científica, mientras que Michel Durampart aporta un trabajo sobre la colaboración científica en línea. Temas que sin duda ocupan y ocuparán cada vez más la atención de los investigadores en el campo de la configuración de redes de trabajo científico, en tanto los espacios virtuales de comunicación y de colaboración científica son cada vez más relevantes, aunque no sustituyen (antes complementan) las interacciones cara a cara de estudiantes e investigadores de diferentes países. Laura Chazaro y Frida Gorbach proponen una crítica al difusionismo con respecto a la circulación de conocimientos, aspecto crucial para ponderar el peso de las hegemonías científicas en los ideales de circulación, sin conflicto aparente, de los conocimientos. Alain Rallet y Fabrice Rochelandet, por su parte, proveen una revisión sistemática del modelo de Open Research, como instrumento novedoso para la producción de conocimientos por una comunidad de individuos que agregan contenidos libremente y examinan los de los demás. Por último, Gérard Wormser hace un análisis detallado sobre las culturas de las redes y las prácticas del saber asociadas a ellas.

En su conjunto, los artículos contenidos en el libro ofrecen una diversidad de técnicas de investigación, desde el uso intensivo de entrevistas a informantes en número reducido hasta la aplicación de cuestionarios cuya base de participación puede llegar a cientos de participantes. Asimismo, los autores orientados a los estudios historiográficos sobre la circulación internacional de conocimientos recurren al análisis de las formas de recepción y de “traducción” de obras científicas y de ideas.

Los artículos convocan así  a pensar en las múltiples formas de circulación internacional de conocimientos y a considerar aristas poco exploradas en las dinámicas Norte-Sur en el ámbito de la internacionalización de la ciencia y de la educación superior. Los autores reconocen la relación dominante Norte-Sur pero advierten igualmente evidencias de relaciones circulares (es decir, no lineales ni de mera transferencia de saberes) en las que el Sur influye, aunque todavía de manera incipiente, en el Norte.

En suma, los artículos contenidos en el libro atienden desde temas recurrentes (y relevantes) relativos a la internacionalización de la educación superior y  la ciencia, tales como la formación académica en polos nacionales e institucionales de conocimiento, hasta cuestiones relativamente novedosas como las diásporas circulares, la presencia de investigadores de países del Norte en países del Sur y las movilidades Sur-Sur como alternativa a la dominación científica del Norte. Destaca al respecto la enorme relevancia de las redes de trabajo científicas como posible resultado de la movilidad y sus repercusiones en la internacionalización de la ciencia producida localmente, así como en  asuntos clave para las interacciones entre naciones, políticas, programas, instituciones y actores, como lo son  los intereses, intercambios, conexiones y jerarquías entre las contrapartes.

Los puntos de vista adoptados por los autores demuestran la complejidad y la necesidad de apuntalar correctamente las preguntas para dar cuenta de un conjunto diverso de problemáticas, de circunstancias y de situaciones que inciden en la internacionalización de la ciencia y la educación superior y que, a su vez, muestran continuidades y rupturas con las tradiciones de circulación y de transferencia de saberes en las relaciones científicas internacionales. De allí que sea muy importante pensar estos asuntos como diálogos Sur-Norte y Norte-Sur.

A excepción de un estudio enfocado en Japón, el libro no cubre regiones como Asia, África, Oceanía y Europa del Este, lo cual lejos de ser una deficiencia es un estímulo a multiplicar redes en esas regiones para documentar lógicas y dinámicas de colaboración científica y de circulación internacional de conocimientos.

Sin duda, los lectores encontrarán en este libro respuestas a muchas preguntas. Pero, lo más importante es que sus autores abren nuevas interrogantes que contribuyan al mejor entendimiento de nuestra época y nuestra circunstancia en materia de ciencia y educación superior internacionalizadas.

[1] La versión electrónica del libro está disponible de manera gratuita en el portal del IESALC-UNESCO (http://www.iesalc.unesco.org.ve/index.php?option=com_fabrik&view=details&formid=2&rowid=177&lang=es ).

[2] Doctor en Ciencias por el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, en México. Profesor de Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Miembro de la Red sobre Internacionalización y Movilidades Académicas y Científicas (RIMAC) – Proyecto Redes CONACYT No. 260402.

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Reseña elaborada en el marco de la Red sobre Internacionalización y Movilidades Académico-Científicas (RIMAC), Proyecto CONACYT No. 260402.

Texto Disponible en PDF: Resena_Gongora

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